El corredor Pereira – Cerritos es una de las vías más transitadas y estratégicas del Eje Cafetero. Conecta la capital risaraldense con importantes polos de desarrollo, zonas industriales, complejos turísticos, conjuntos residenciales y el Aeropuerto Internacional Matecaña. Sin embargo, esta vía se ha convertido en escenario recurrente de accidentes, congestión y muertes viales. A diario, los habitantes, empresarios, transportadores y visitantes coinciden en un mismo clamor: la vía requiere una intervención integral, urgente y definitiva.
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Causas del alto índice de accidentalidad
Diversos estudios, reportes de prensa y diagnósticos de movilidad municipal coinciden en que la vía Pereira – Cerritos atraviesa una crisis estructural. Las principales causas son:
Flujo vehicular excesivo: el tráfico diario supera ampliamente la capacidad para la cual fue diseñada. Hoy circulan por esta carretera vehículos particulares, transporte de carga, buses intermunicipales, motociclistas y ciclistas, lo que genera un tránsito lento, pesado y riesgoso en ambos sentidos.
Esta vía se ha convertido en escenario recurrente de accidentes, congestión y muertes viales.
Falta de ampliación vial: el corredor solo dispone de dos carriles por sentido en la mayor parte de su trazado, lo que provoca embotellamientos, maniobras peligrosas y adelantamientos indebidos.
Velocidad inapropiada y comportamiento imprudente: a pesar de las limitaciones estructurales, muchos conductores asumen la vía como autopista, excediendo los límites de velocidad.
Infraestructura deficiente: la iluminación es mínima, la señalización escasa o desgastada, y faltan semáforos, reductores de velocidad y pasos seguros para peatones.
Ausencia de control y vigilancia: la vía carece de puestos permanentes de tránsito, control de velocidad o presencia continua de las autoridades, lo que contribuye al desorden vial.

Un corredor saturado y peligroso
Actualmente, el tránsito en la vía Pereira – Cerritos es lento, pesado y altamente congestionado, especialmente en horas pico y fines de semana. Este corredor no solo conecta sectores rurales y urbanos, sino que también soporta la movilidad de quienes se desplazan hacia zonas industriales, el aeropuerto y nuevos desarrollos residenciales. La capacidad vial fue completamente absorbida, generando colapsos frecuentes y tiempos de desplazamiento excesivos.
Además, el crecimiento urbano en Cerritos y la expansión de proyectos habitacionales y turísticos incrementan el flujo vehicular cada año, sin que la infraestructura haya sido modernizada. Se hace evidente la necesidad de construir dos carriles adicionales en cada sentido, así como nuevas intersecciones, retornos seguros, ciclorutas y pasos peatonales elevados que ordenen la movilidad y reduzcan riesgos.