CORREDOR VIAL CERRITOS PEREIRA: LA PARADOJA DE LA MOVILIDAD CERO!

CERRITOS | GLOBAL MARK. Por: FERNANDO GIRALDO NARANJO (CEO Cerritos Global Mark & Muévete con Inteligencia)
 

              Apreciados lectores:

Cómo una intervención de control de velocidad terminó colapsando un corredor estratégico y vulnerando principios básicos de ingeniería y seguridad vial. INTELIGENCIA VIAL POR FAVOR!!!

             La reciente instalación de múltiples reductores de velocidad en la intersección de Galicia, en el corredor Pereira–Cerritos, tenía como objetivo garantizar que los vehículos circularan a un máximo de 50 km/h. Sin embargo, la implementación produjo el efecto inverso: la velocidad operacional cayó a menos de 5 km/h, generando un cuello de botella permanente, operando 24/7, con afectaciones acumuladas en movilidad, seguridad vial, tiempos de viaje, emisiones y confiabilidad del corredor. Este análisis técnico explica por qué la medida falló, qué principios básicos fueron ignorados y cuáles alternativas son más eficientes, seguras y sostenibles desde la ingeniería del transporte.

La intervención y su falla estructural: ruptura entre intención y operación!
 
               La colocación de reductores de velocidad (conocidos operacionalmente como lomos de toro o speed humps) en una intersección de altísima demanda es, desde la teoría de tráfico, una decisión intrusiva que altera severamente la capacidad del corredor. Este tipo de dispositivos está diseñado para vías de carácter local, calles residenciales o sectores con volúmenes bajos y velocidades operacionales moderadas. No para un tramo de carácter arterial–metropolitano que conecta centros poblados, zonas de expansión urbana, industria turística y plataformas logísticas.
 
               La consecuencia fue inmediata: el flow rate del corredor se desplomó. Una vía que operaba con una velocidad promedio entre 40–60 km/h pasó a un estado de disrupción permanente, en donde el fenómeno de shockwave congestion —olas de frenado acumulativas— se reproduce sin pausa. Al obligar a los vehículos a detenerse casi por completo para superar cada reductor, la capacidad efectiva del tramo cayó a niveles incompatibles con la demanda real del tráfico.
 
               La instalación no solo desacelera: destruye por completo la continuidad del flujo, que es el principio fundamental para preservar la movilidad en corredores con alta vocación metropolitana.
 
Principios ignorados: física del frenado, distancias de seguridad y dinámica del tránsito!
 
Toda intervención de control de velocidad debe partir de la aritmética elemental de la seguridad vial:
 
* Tiempo de percepción–reacción (1–1.5 s)
 
* Distancia de frenado dependiente del coeficiente de fricción, velocidad y condiciones del pavimento
 
* Distancia total de detención
 
* Curvas de desaceleración aceptables según diseño geométrico
 
                En este caso, los reductores obligan a una desaceleración abrupta e innecesaria, incompatible con la velocidad objetivo de 50 km/h. La ingeniería de tráfico recomienda que cuando se desea limitar la velocidad en corredores arteriales se prioricen estrategias que moderen la operación sin interrumpir el flujo.
 
               Adicionalmente, la instalación en una intersección —un nodo crítico por definición— incrementa los riesgos de colisión trasera, ampliación del tiempo de despeje, retrasos acumulados y sobresaturación. El problema dejó de ser de velocidad y se convirtió en uno de ruptura de flujo, el escenario más crítico para la seguridad vial.
 
Impactos derivados: movilidad, economía y ambiente!
 
Movilidad: La velocidad operacional inferior a 5 km/h en horas valle y punta evidencia un colapso estructural. La pérdida de capacidad produce tiempos de viaje impredecibles y reduce la confiabilidad del corredor.
 
Seguridad vial: El frenado repetido, el stop-and-go y la compresión de vehículos generan riesgo aumentado de siniestros por alcance, invasión de carriles y maniobras evasivas.
 
Económicos: Cerritos es una zona de alto dinamismo inmobiliario, turístico y comercial. El incremento de tiempos de viaje eleva costos logísticos y reduce la competitividad.
 
Ambientales: El tránsito en cola prolonga tiempos de motor encendido en ralentí, duplicando emisiones y afectando la calidad del aire local.
 
Alternativas técnicas viables para lograr reducción de velocidad sin colapsar el corredor!
 
1. Radar pedagógico y cinemómetro fijo, con señalización vertical reforzada.
 
2. Rediseño geométrico suave: estrechamientos controlados, gateway treatments y mejoramiento de alineación horizontal.
 
3. Líneas de alerta sonora (rumble strips) de baja intrusividad.
 
4. Control semafórico inteligente adaptativo, si el volumen lo amerita.
 
5. Gestión integrada del corredor con monitoreo continuo de velocidad y ajustes operacionales.
 
Estas alternativas controlan velocidad sin destruir la continuidad fundamental del flujo.
 
Desde mi óptica!
La intervención realizada en la intersección de Galicia es un ejemplo contundente de cómo una decisión técnicamente inapropiada puede generar un problema mayor que el que buscaba resolver. El colapso del corredor Pereira–Cerritos no es un accidente: es el resultado directo de ignorar los principios básicos de la ingeniería del tránsito y la seguridad vial. La solución no es más infraestructura intrusiva, sino un rediseño integral que preserve la capacidad del corredor, garantice velocidades seguras y asegure la movilidad metropolitana sin sacrificar seguridad, eficiencia ni desarrollo territorial.
 
Esperamos que todas las autoridades que intervienen en este proceso entiendan el perjuicio tan que está ocasionando esta equivocada decisión…
 

Lo digo yo!

 

FERNANDO GIRALDO NARANJO
CEO CERRITOS GLOBAL MARK

 
 
 

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