CERRITOS: LA INSEGURIDAD NO APARECIÓ, FUE TOLERADA!
CERRITOS | GLOBAL MARK. Por: FERNANDO GIRALDO NARANJO (Marketer & Estratega Real Estate Global)
Apreciados lectores:
*Anatomía de una omisión institucional que ya pasó factura!
Durante años, «Cerritos» fue el territorio que Pereira mostraba como vitrina: ordenado, tranquilo, deseable. Un corregimiento que vendía calidad de vida mientras el resto de la ciudad lidiaba con problemas estructurales de seguridad. Familias llegaron, invirtieron, apostaron por un proyecto de vida sustentado en una promesa tácita: aquí se vive mejor y más seguro. Hoy, esa promesa empieza a sonar vacía.
La inseguridad que hoy se percibe y se vive en Cerritos no es producto de una racha desafortunada ni de una exageración ciudadana. Es el resultado previsible de años de crecimiento urbano sin Estado, sin planificación de seguridad y sin decisiones incómodas. No es una crisis repentina; es una omisión acumulada.
Crecer sin control: el error que siempre se cobra!
«Cerritos» creció aceleradamente. Urbanizaciones, conjuntos residenciales, comercio, logística, empresas. Creció en habitantes, en tránsito, en valor del suelo. Pero no creció en presencia institucional. O, peor aún: creció como si la seguridad fuera automática, como si bastara la reputación del pasado para blindar el presente.
Un solo «CAI«, mal localizado para el tamaño y la dinámica del territorio, y una vigilancia esporádica no constituyen política pública. Constituyen una ficción administrativa. Ningún territorio con esta cantidad de habitantes puede sostener su seguridad con buena voluntad y nostalgia.
Cuando el Estado no acompaña el crecimiento, el delito sí lo hace!
Diálogo institucional: un paso necesario, pero no suficiente!
Sí, hubo una reunión reciente entre Alcaldía, Policía y comunidad. Sí, hubo compromisos. Y sí, eso es mejor que el silencio absoluto. Pero hay que decirlo sin rodeos: las reuniones no protegen, los compromisos no patrullan y las actas no disuaden.
La inseguridad no se contiene con cronogramas ni con comunicados. Se contiene con presencia, control y decisiones que incomodan. Atacar solo los hechos visibles es intervenir la metástasis mientras el tumor —la falta de gobernanza— sigue creciendo intacto.
El urbanismo también es responsable!
Hay una verdad que incomoda a promotores, residentes y autoridades por igual: parte del problema está en cómo se construyó Cerritos. Cerramientos simbólicos, accesos mal definidos, conjuntos más preocupados por la estética que por el control. Urbanismo ingenuo en un contexto que ya dejó de serlo.
Desde la Prevención del Delito a través del Diseño Ambiental (CPTED), esto no es ideología: es evidencia empírica. Los espacios permeables, mal controlados y sin vigilancia natural son entornos de oportunidad para el delito. «Cerritos» está lleno de ellos.
A esto se suma una tecnología de seguridad más decorativa que funcional: cámaras sin monitoreo permanente, alarmas sin protocolos, sistemas desconectados de cualquier respuesta real. Seguridad para la conciencia, no para la calle.
Y hay un tema que muchos prefieren esquivar: la ausencia de protocolos serios para la gestión de accesos humanos. El ingreso cotidiano de operarios, contratistas y personal de servicios sin trazabilidad ni verificación mínima no es confianza; es negligencia. La seguridad moderna no estigmatiza, pero tampoco se autoengaña.
Oscuridad y desorden: la inseguridad que también mata!
Como si lo anterior fuera poco, Cerritos enfrenta una inseguridad vial estructural. Corredores con solo dos carriles en cada sentido mal iluminados, vías conexas en penumbra, señalización fragmentada o inexistente. El resultado es un alto índice de accidentalidad que nadie puede seguir llamando casualidad.
Actores en la vía: transportadores de carga-pasajeros, vehículos particulares, motociclistas y ciclistas (…), transitando en lenguajes diferentes.
La iluminación y la señalética no son ornamentos urbanos. Son herramientas de control, de orden y de convivencia. La oscuridad favorece el delito y multiplica el error humano. Un territorio oscuro y mal señalizado es un territorio abandonado, aunque nadie lo admita.
Más policía no basta, pero menos reglas es suicida!
Reducir este debate a más pie de fuerza es una salida facilista. La seguridad urbana es un sistema: diseño, normatividad, tecnología, presencia institucional y corresponsabilidad ciudadana. Sin reglas más estrictas para construir y habitar, cualquier refuerzo policial será temporal y costoso.
El origen de esta inseguridad: la Arquitectura!
Aquí CAMACOL y el Concejo de Pereira tienen una responsabilidad histórica. Exigir planos de cerramientos reales, control perimetral y esquemas de seguridad desde la fase de diseño del proyecto no es burocracia: es gobernanza. No hacerlo es seguir incubando el problema.
Desde mi óptica: la seguridad no se improvisa, se gobierna!
«Cerritos» aún no está perdido, pero ya no es ingenuo. La inseguridad actual es una advertencia clara: cuando el Estado llega tarde, el deterioro llega temprano. Persistir en la tibieza, en las soluciones cosméticas y en la evasión de responsabilidades solo acelerará el declive.
La pregunta ya no es qué está pasando en «Cerritos». La pregunta es cuánto más está dispuesta Pereira a tolerar antes de asumir que la seguridad no se declama, se gobierna.
El silencio institucional, a estas alturas, ya no es neutral. Es cómplice.
Lo digo yo!
FERNANDO GIRALDO NARANJO
CEO CERRITOS GLOBAL MARK Consultor urbano | Análisis territorial
